EL ESCAPULARIO
DE LA
BEATA VIRGEN MARIA DEL MONTE CARMELO


Los adherentes al Movimento d’Amore San Juan Diego
llevan consigo el Escapulario del Carmelo
impuesto por un Sacerdote


María Santísima ha prometido de preservar a sus devotos, vestidos con el Escapulario, de las llamas del infierno
y de liberarlas del purgatorio, el primer sábado después de la muerte.


 

     



ESCAPULARIO DEL CARMEN

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"Tambien yo llevo sobre mi corazon, desde hace mucho tiempo, el Escapulario del Carmen!"
                                                                Juan Pablo II

ver Mensaje al Orden Carmelita del 25 de marzo de 2001
 

HISTORIA

« Escapulario » viene de « escapula » e indica la indumentaria que tomado por muchos institutos de monjes o frailes en el Medioevo recubría sea el pecho que las espaldas (en latín: scapulæ), después de haberlo inserto por la cabeza. Servía generalmente para los tiempos de trabajo, así para proteger el hábito y no ensuciarlo. El hábito tenía pues un significado sobretodo simbólico,significaba el « yugo dulce » de Cristo (Mt 11, 29), así que abandonar el hábito quería decir negar la disciplina monástica abrazada, abdicar del servicio a Dios, falta de fidelidad a los empeños asumidos. En la orden carmelita - por las características propias de esta orden - el Escapulario asume bien pronto un significado mariano.

La orden carmelita, a diferencia de casi todas las otras órdenes religiosas, no tiene un preciso fundador: en sus orígenes hay en realidad un grupo anónimo de eremitas, acaso ex cruzados, que, hacia el 1190, se volvieron del monte Carmelo, en Palestina, para vivir en soledad, ascesis y oración contemplativa, a imitación del profeta bíblico Elías. Su nombre originario es « hermanos de la beata virgen Maria », hecho que los caracterizará, desde el inicio,junto a la unión con Elías, contemplativo y profeta, como « la orden de la Virgen ».

 

Para confirmar esto, se relata que, en el año 1251, la Virgen aparece al general de la orden San Simón Stock. San Simon suplicaba seguido a la Señora de proteger con algún privilegio a los frailes que llevaban su nombre. Cada día recitaba devotamente esta oración:

« Flor del Carmelo, vida fecunda, esplendor del cielo, Virgen pura, singular; Madre floreciente, de intacto honor, siempre clemente, dona un favor, Estrella del Mar ». Un día mientras repetía esta oración con gran fervor, la beata Virgen le aparece acompañada por una multitud de ángeles, teniendo en la mano el Escapulario de la orden y le dice: « Este es el privilegio que yo concedo a tí y a todos los carmelitas: quien sea que morirá con este Escapulario no padecerá el fuego eterno ».

 

Desde el siglo XV la tradición de este don-milagro se unió al así llamado « privilegio sabático », según el cual la Virgen habría prometido de preservar a sus devotos, investidos del Escapulario, de las llamas del infierno, y de liberar aquellas del purgatorio, el primer sábado después de la muerte. El Escapulario carmelita, reducido con el tiempo a las pequeñas dimensiones de un « pequeño hábito », se difunde sobre todo género de fieles reunidos en cofraternidades o libremente y espiritualmente afiliados a la Orden e influye enormemente sobre la espiritualidad y sobre la devoción popular.

El Magisterio de la Iglesia ha intervenido reiteradamente para defender,explicar y alentar esta devoción,también en tiempos recientes. Su valor por eso no depende tanto del hecho histórico de las apariciones, sino cuanto del intrínseco significado teológico, que el magisterio le ha reconocido, atribuyéndole el valor de un « sacramental ». Se trata esto de un signo sensible, aprobado por la Iglesia, con el cual evidencian nuestra consagración o « confianza » a la Virgen y a los vínculos de amor que nos unen a ella. Como el anillo nupcial es un testimonio de la consagración matrimonial de un hombre y de una mujer, así el Escapulario dice a todos que uno está consagrado a María.


EL SIGNIFICADO DEL ESCAPULARIO SE COMPENDIA EN ESTOS PUNTOS:  

1. Es signo y garantía. Signo de pertenencia a María, garantía de su materna protección, non solo en vida, mas también después de la muerte.


2. Permite la agregación a la familia de los « hermanos de la beata virgen María ».


3. Con el Escapulario María misma consagra al proprio hijo, vistiéndolo y signándolo en modo especial como perteneciente a ella.
« Mujer,he aquí a tu hijo!
» (Jn. 19,26).


4. El devoto (del latin devóvere, ofrecer, consagrar) con el Escapulario, « se entrega a si mismo » a María. Como un hombre libre en el Medioevo se entregaba a un señor para prestarle servicio y recibir de él protección. « He aquí a tu madre! » (ibid., 27).


5. El devoto se compromete en vivir su servicio al Señor Jesús, a través de la intimidad familiar con María, como « hermano de la beata virgen María ». « Desde ese momento el discípulo la toma en su casa » (ibidem). Para comprender al Escapulario se necesita ponerse en una óptica « caballeresca » que era aquella del tiempo en el cual ha nacido, pero que pertenece también a los valores inamovibles del hombre . Quien lleva el Escapulario, ha dicho Pio XII, « hace profesión de pertenecer a nuestra Señora, como el caballero de ese siglo XIII - al cual se remonta el origen del Escapulario - que se sentía, bajo la mirada de su “dama”, acaso fuerte y seguro en el combate y que, llevando sus “colores”, habría preferido mil veces morir antes que dejarlos manchar »

(Papa Pio XII, discurso en el septimo centenario del Escapulario Carmelita, 6 agosto 1950).

 

 

NORMAS PRÁCTICAS
 

Cada sacerdote puede imponer el Escapulario,bendiciéndolo con un signo de la cruz.

 

El primer hábito debe ser de tela, bendecido e impuesto por un Sacerdote. Cuando se lo debe sustituir, no es mas necesario otra bendición: basta procurarse otro Escapulario y colocárselo encima. Yendo al encuentro de las exigencias de la vida moderna, el Papa San Pio X concede de sustituir el Escapulario con una medalla que tenga de un lado la imagen del Sagrado Corazón y de la otra la de la Virgen. Por su origen y su significado es preferible usar el Escapulario. En concreto es aconsejable de usar la medalla de día y colocarse el Escapulario en el tiempo de reposo. Retomar cada noche el Escapulario al lado del lecho y cumplir el gesto de colocárselo trae a la mente la consagración a María y renueva la confianza en ella.

 

A los devotos del Escapulario es recomendable en modo especial el recitar el Rosario, como diálogo diario con la propia Señora y Hermana y como encuentro de amor con ella en la oración. En Fatima las apariciones se concluyen con la visión de la Virgen del Carmelo. Lucia, hízose luego carmelita descalza, dijo que en el mensaje de la Virgen « el Rosario y el Escapulario son inseparables ».

BENEDICIÓN EN ESPAÑOL Y/O LATIN E IMPOSICIÓN DEL ESCAPULARIO
DE EFECTUARSE POR PARTE DE UN SACERDOTE.

 El Sacerdote, revestido de túnica y estola blanca dice:
 

ESPAÑOL

LATINO

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 El Señor este con ustedes.

Y con tu espíritu.

 Oremos

Señor Jesucristo, Salvador del genero humano, bendice este Escapulario que tu hijo ( tu hija ) se apresta a colocarse devotamente como prueba de amor, a tí y a tu madre, la beata Virgen María del Monte Carmelo; haz que por la intercesion de tu misma Madre, nos defienda del poder diabolico, y perseveremos en tu gracia hasta la muerte, Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

 Dóminus vobiscum.

Et cum spiritu tuo.

 Orémus.

Dómine Iesu Christe, humani generis Salvátor, hunc habitum, quem propter tuum tuaéque Genitrícis Vírginis Maríæ de Monte Carmelo amórem servus tuus (ancilla tua) devóte est delatúrus (-a) déxtera tua sanctí+fica, ut eádem Genitríce tua intercedénte, ab hoste malígno defénsus (-a) in tua Grátia usque ad mortem persevéret: Qui vivis et regnas in saécula sæculórum.
Amen.

O bien:
Orémus. Dómine Iesu Christe, humani generis Salvátor, hunc habitum, quem propter tuum tuaéque Genitrícis Vírginis Maríæ de Monte Carmelo amórem servi tui (ancillæ tuæ) devóte sunt delatúri (-æ) déxtera tua sanctí+fica, ut eádem Genitríce tua intercedénte, ab hoste malígno defénsi (-æ) in tua grátia usque ad mortem persevérent: Qui vivis et regnas in saécula sæculórum.
Amen.


El Sacerdote rocía el Escapulario con el agua bendita y lo impone al fiel diciendo:
 

Toma este Escapulario bendito y reza a la Virgen Santísima para que, por sus méritos, te conceda de llevarlo sin mancha, te defienda de toda adversidad y te conduzca a la vida eterna. Amén.

Áccipe (accípite) hunc habitum benedíctum precans (-tes) sanctíssimam Vírginem, ut eius méritis illum pérferas (-átis) sine mácula, et te (vos) ab omni adversitáte deféndat, atque ad vitam perdúcat ætérnam. Amen.

Por las facultades que me han sido concedidas, te hago partícipe de todos los bienes espirituales, que por la misericordia de Jesucristo son cumplidas por las religiosos Carmelitas : en el nombre del Padre, + del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ego, ex potestáte mihi concéssa, recípio te (vos) ad participatiónem ómnium bonórum spirituálium, quæ, cooperánte Misericórdia Iesu Christi, a Religiósis de Monte Carmelo peragúntur. In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

Te bendiga Dios Omnipotente + Creador del Cielo y de la Tierra, que se ha dignado de admitirte en la Confraternidad de la beata Virgen María del Monte Carmelo: Oremos a la Virgen Santa para que en la hora de tu muerte aplaste la cabeza del Maligno y te haga conseguir la palma del triunfo y la corona de la eterna herencia. Amén.

Bene+dícat te (vos) Cónditor cæli et terræ, Deus omnípotens, qui te (vos) cooptáre dignátus est in Confraternitátem beatæ Maríæ Vírginis de Monte Carmélo: quam exorámus, ut in hora óbitus tui (vestri) cónterat caput serpéntis antíqui, atque palmam et corónam sempitérnæ hereditátis tandem consequáris (consequámini). Per Christum Dóminum nostrum. Amen.


Al finalizar el Sacerdote asperge al fiel con el agua bendita y entona una oración mariana
Ave María, Salve Regina, Sub tuum præsidium, Memorare.
 


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